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Emprendedores

Laburar en Córdoba: La burocracia estatal asfixia al que produce

La presión impositiva y el control municipal ahogan la libertad de trabajar y enfrentan al sector formal con el informal.

Por Mayra GonzalezPortada
El difícil camino de emprender en una Córdoba que ahoga al que produce.
​Lago San Roque News

Emprender en la provincia de Córdoba se ha transformado en una carrera de obstáculos donde el Estado, lejos de facilitar el desarrollo, opera como un socio desleal que asfixia con regulaciones imposibles y tasas desmedidas. La promesa constante de apoyo a las nuevas iniciativas choca frontalmente con una estructura burocrática diseñada para poner trabas en lugar de abrir caminos. Esta realidad golpea con especial dureza a los jóvenes, quienes encuentran en la autogestión la única salida ante la falta de horizontes económicos estables.

​Un caso reciente, viralizado en redes sociales, expuso a un joven emprendedor de panificados caseros en un tenso cruce con inspectores municipales. El trabajador reclamaba la imposibilidad de tramitar una habilitación sin capital previo, desnudando la lógica de un sistema que persigue al que intenta arrancar. Las exigencias estatales demandan locales y permisos costosos, castigando la inventiva y empujando a la informalidad a miles de ciudadanos que solo buscan ganarse el sustento diario de forma honesta.

​Sin embargo, al mirar el mapa completo de la economía local, el conflicto revela una complejidad profunda y una lucha desigual que se libra en dos frentes. Por un lado se encuentra el vendedor ambulante o el chofer de aplicaciones como Uber, acorralados por una persecución municipal implacable y multas severas que cercenan su libertad de ganarse el pan. Por el otro, convive el comerciante establecido que afronta alquileres exorbitantes, tasas municipales al límite y una presión impositiva asfixiante solo para mantener las persianas abiertas y llegar a fin de mes.

​Ambos actores son víctimas del mismo modelo recaudatorio y burocrático que, en vez de generar un piso de igualdad y libertad para producir, fomenta una disputa de trabajadores contra trabajadores. Las administraciones de Martín Llaryora y Daniel Passerini eligen penalizar la subsistencia y proteger estructuras vetustas, enfrentando al comerciante formal con el informal mientras el verdadero responsable —un Estado ineficiente que no baja el gasto ni simplifica trámites— se desentiende del problema.

​"Yo para abrirme un local, ¿qué necesito? Plata necesito, para alquilar, para poner los permisos en regla", reclamó el emprendedor en un testimonio que refleja el desamparo generalizado ante un Estado municipal voraz.

​Lo que no se cuestiona, se naturaliza. ¿Lo charlamos abajo?

Fuentes y créditos

Fuente: Testimonio audiovisual de emprendedor local (viralizado en redes) y antecedentes normativos del Concejo Deliberante de Córdoba, Octubre de 2026.